La montaña siempre estuvo en algún lugar dentro mío, incluso cuando sentía que mi vida transcurría encerrada en mis propios límites.
En el verano del 2023/2024 crucé Los Andes a caballo sin saber andar a caballo. Fue mi primera gran experiencia en montaña y también uno de los momentos más transformadores de mi vida. Me animé a viajar sola, pasar año nuevo en la cordillera y compartir seis días con un grupo de desconocidos que no conocían a la Nadia de 130 kilos. Esa versión de mí ya no estaba físicamente ahí, aunque el proceso interno recién comenzaba.
Esta travesía fue mucho más que un viaje: fue una forma de volver a encontrarme conmigo misma.
Hay viajes que no terminan cuando uno vuelve.